Artículos Destacados

VEN, GANSA

POR BERNARDO FERNÁNDEZ, BEF

“Lo que más me sorprende de Asia”, me cuenta Joanna, una amiga polaca que lleva casi diez años viviendo en la ciudad china de Chengdú, cuna de los osos panda, “es la fascinación que tienen por la venganza. Son implacables, no olvidan nada y pueden recorrer caminos muy retorcidos para llevar a cabo meticulosas revanchas. El concepto católico de perdón —tan cercano para mexicanos y polacos —no existe aquí”. Evidencia de lo anterior son las películas de Chan-wook Park, director coreano que ha filmado la trilogía de cintas Sympathy For Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2003) y Lady Vengeance (2005). De ellas la segunda es mi favorita, la historia de un hombre que es secuestrado y encerrado durante quince años sólo para ser liberado y, efectivamente, ser objeto de una venganza tan cruel como elaborada.

Pero no quiero invadir los terrenos cinematográficos de Erick Estrada. Es sólo que las cintas sobre venganzas, sangrientas o sutiles, crueles o más crueles, se amontonan en la memoria: Kill Bill 1 y 2MementoThe CrowDeath Wish (sí, la de Charles Bronson), Sudden ImpactCape Fear (en sus dos versiones) y tantas otras.

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¡POR EL CONDE DE MONTECRISTO!

POR ANTONIO MALPICA

Tortuga: ¿Qué horas son?
Aquiles: Las 11:49. Todavía.
Tortuga: Esto me va a matar...
Aquiles: O yo voy a terminar matándolo. ¡Deje de comerse las uñas! ¡Deje de mesarse los cabellos! ¡Deje de ir de la puerta a la ventana y de regreso! ¡Va a abrir una maldita zanja en el piso!
Tortuga: Usted porque nunca ha pasado por algo así.
Aquiles: Le hubiera puesto fin hace mucho tiempo, de veras. No hay cumpleaños que pueda celebrar sin pasar por este horror final.
Tortuga: Para usted es fácil decirlo... ¿Qué horas son?
Aquiles: ¡Malditas represalias! ¡Hable con su primo! ¡Tal vez aún esté a tiempo de detener esta infernal maquinaria!
Tortuga: Primero muerto. Además... yo no tengo la culpa de que el muy agruras carezca por completo de sentido del humor.
Aquiles: Dígame una cosa. ¿Cuándo exactamente empezó este circo?
Tortuga: Cuando el Gordo cumplió dieciocho. Sus papás le hicieron una fiesta con globos, piñata y payaso. Ah, y música de Parchís. “Adiós a la infancia”, pusieron con letrotas azulitas en el pastel de tres pisos. Ni modo que lo dejara yo pasar así como así, oiga. ¿Qué horas son?
Aquiles: Y entonces, ahí frente a todos, usted le regaló el disfraz de Quico. Que sus padres, ya borrachos, le obligaron a ponerse. ¿Cierto?
Tortuga: ¡Por el conde de Montecristo... no llega! ¡Me va a dar un infarto!

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LECCIONES COLORIDAS SOBRE EL BIEN, EL MAL Y LA VENGANZA

POR KAREN CHACEK

¡Ah, esa impetuosa ambición humana de castigar al culpable! La venganza es un tema que ha fascinado a todas las civilizaciones del mundo y no es un asunto exclusivo de los adultos, ni de los personajes de las historias para adultos. La venganza puede asumir la forma de un álbum ilustrado, un juguete didáctico, un videojuego, o un cuento popular cantado. Tal es el caso de Iván y la bruja, una fábula que relata cómo una malvada bruja deseaba engañar a Iván, un niño que pasaba sus días pescando en el río, para capturarlo, cocinarlo y compartir el festín con sus roñosos amigos. Alenka, la hija de la bruja, tenía el horno preparado y la pala de panadero lista para meter al niño dentro. Lo que se cocinó en aquella estufa se sirvió después caliente y acompañado de papas horneadas. Los detalles tendrán que leerlos en el libro, o escucharlos con el acompañamiento de la balalaica y el acordeón en el disco que viene integrado a la guarda del libro.

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DE BRONSON A PORTMAN

POR ERICK ESTRADA

Como todos los elementos de la tragedia y del drama, la venganza tiene un lugar especial en las historias que los hombres han contado desde siempre. El cine no es la excepción: la venganza es, en sí, un subgénero dentro del amplio abanico de historias, uno que se ha mezclado con otros tantos, que ha tenido sus altas y sus bajas pero que, elemental como la venganza, sustancial y profundamente humana (no vamos a negarlo aquí), es identificable como pocos.

Recuperar lo perdido. Practicar la ley del ojo por ojo. Destruir para construir. Curar la ira o descargarla en el primer minuto que se pueda. Todo eso contiene el tanque de combustible de la venganza que más allá de restablecer situaciones o de llevar todo a cero para comenzar de nuevo, ayuda al hombre a ejercitar una de esas pulsiones negativas que tanto espantan a los afectos a la corrección política, y que de entrada se niega a poner la otra mejilla tras la primera bofetada.

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LA MALDITA RUEDA DE FORTUNA

POR DIEGO RABASA

La Venganza es hija de la Herida. Es necesario sentirse verdaderamente lastimado para tomarse el tiempo de perpetuar una venganza que, lo sabe todo el mundo, requiere una engorrosa preparación. Hay de dos tipos de venganzas: la que es fruto de una gran afrenta (por ejemplo la de Medea que al verse traicionada por Jasón decide que éste debe presenciar la muerte de sus hijos), y aquella producto de una suma acumulada de ultrajes que rompen por fin la paciencia del agraviado (el genio del cómic Alan Moore es experto en este último tipo; V de Venganza y Watchmen son de alguna forma historias de venganzas y reivindicaciones sociales producto de una sociedad decadente que parece caminar al abismo sin remedio alguno).

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