EN LOS ZAPATOS DEL OTRO

EN LOS ZAPATOS DEL OTRO

 

 

 

Aquiles:    ¿Y eso?
Tortuga:    Es el ipod de mi sobrino, el que comió ayer con nosotros.
Aquiles:    ¿El que estuvo todo el tiempo guatsapeando? ¡Vaya pulgares, amigo mío!
Tortuga:    Bueno, tampoco hay que exagerar. Fueron sólo tres veces. Las conté.
Aquiles:    Cada una de hora y media. Y dos de ellas, mientras acababa con nuestro vino. ¿Y para qué quiere el aparato?
Tortuga:    Estoy aprovechando que lo olvidó para ponerme, como reza el dicho, “en los zapatos del otro.”
Aquiles:    ¿En serio? ¿Piensa entrar en esos Converse que parecen tanques?
Tortuga:    Es un decir. Recordará usted que, a la hora del cognac y el puro, le di a leer a Wilkie Collins y dijo, refunfuñando, que le caía pesado. Que mejor volvía al Diario de Greg.
Aquiles:    Bueno, también hay que tomar en cuenta que comió como náufrago en buffet. Así cualquiera se queda dormido con un libro en la cara.
Tortuga:    Nada, nada. Usted mismo dijo el otro día que la música es a la lectura lo que la piña al pastor.
Aquiles:    ¡El aderezo a la ensalada! ¡Lo que dije fue que...!
Tortuga:   Aguarde. Tengo la teoría de que no fue Wilkie Collins lo que tumbó a mi sobrino, sino lo que estaba escuchando. Así que voy a hacer el experimento. Leeré La piedra lunar mientras escucho esto. ¿Le importaría?
Aquiles:    Para nada. Ahora que lo dice, se me ha antojado ADEREZAR La dama de blanco con la Haffner de Mozart.




Aquiles:    ¡Hey, qué tiene! ¿Por qué tiembla de esa forma?
Tortuga:    ¡Dios mío! ¿Qué horas son? ¡Y ni siquiera llegué al robo de la piedra!
Aquiles:    ¡Página tres! Interesante. ¡No sólo no durmió sino que parecería que se tomó siete expresos al hilo! ¿Me permite escuchar?
Tortuga:    Adelante.
Aquiles:    ¿No dice otra cosa esta canción?
Tortuga:    No. Y así está todo el aparato. ¡Como cien mil archivos! Veo lucecitas.
Aquiles:    Me pregunto si Barbra Streisand cobrará algún tipo de regalía por esto.
Tortuga:    Y yo me pregunto cómo se llamará la pieza.
Aquiles:    ...
Tortuga:    ...
Aquiles:    Es una broma, ¿verdad?
Tortuga:    ¡No! ¡Es un axioma! ¡Todo el mundo sabe que La naranja mecánica hay que leerla con el buen Ludwig van de fondo! ¡Que a Nietzsche se le sazona con Wagner! ¡Que nada como Primavera en los Apalaches para leer a Whitman! ¡Que…!
Aquiles:    ¡…El Diario de Greg se lee sin problemas con… Duck Sauce en el trasfondo!
Tortuga:    ¿Usted cree?
Aquiles:    Aunque la combinación es bárbara, a su sobrino no lo tumbaron ni Barbra ni Collins, sino el tinto y la arrachera.
Tortuga:    ¿Pero... vio lo flaco que está? Los pantalones los trae por aquí. Se le ve... bueno, usted vio lo que se le ve.
Aquiles:    Cosas de la moda, supongo.
Tortuga:    Supongo. Como... como… ¿cuál es el nombre de la canción?
Aquiles:    Es una broma, ¿verdad? +

Por Toño Malpica. Rollero, chorero y cuentero por vocación, ingeniero por equivocación, escribe para niños de 9 a 99, toca horrible el oboe pero en el piano dicen que se defiende. No tiene problema con la llegada del fin del mundo, siempre y cuando no lo agarre a media ducha. Y le va a los pumas.

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