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BUENO-MALO-FEO

POR BERNARDO FERNÁNDEZ, BEF

El bueno
Si me preguntan, mi novelista gráfico favorito, el mero efectivo, es el canadiense Seth, quien nació en 1962 en la provincia de Ontario y ha publicado un puñado de historietas autorales maravillosas. Dueño de un estilo retro/minimalista encuadrado en la llamada línea clara, su dibujo remite al período dorado de la caricatura norteamericana de entre mediados de los años treinta y finales de los cincuenta, lo cual es muy apropiado para las historias melancólicas que le gusta contar. En mi favorita de ellas, La vida es buena si no te rindes (Ediciones Sins Entido, 2009), el autor protagoniza su propio cómic acerca de cómo descubre en las páginas de una vieja revista The New Yorker el trabajo de Kalo, un caricaturista de los años cincuenta que además de dibujar con un estilo muy parecido al propio Seth, también era canadiense.

Lo que sigue es la narración del modo en que Seth se obsesiona con descubrir en librerías de viejo más del trabajo de Kalo, sólo para encontrarse apenas con un puñado de imágenes que lo animan a rastrearlo como una especie de detective-historiógrafo. Seth utiliza sus viñetas de elegante sencillez para reflexionar profundamente sobre el oficio del caricaturista, su apego obsesivo a los objetos que colecciona y atesora y las complejas relaciones humanas que establece con la gente que le rodea: su colega Chester Brown (él mismo, un magnífico narrador gráfico), su madre, su hermano, su gato enfermo y la chica con la que sale.

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¿FAULKNER O HEMINGWAY?

POR ANTONIO MALPICA

Aquiles: ¿Por qué está verde?
Tortuga: ¿De qué habla? Yo no estoy nada. Es mi color natural.
Aquiles: Bueno... metafóricamente hablando, claro. ¿Por qué tiene cara de que alguien le rayó el coche o le robó a la novia?
Tortuga: Le repito que no estoy nada de nada. Y no me tape la tele o no respondo por su integridad física. Tengo buena puntería.
Aquiles: Oiga. Suelte ese adorno. Mejor cuénteme. ¿O para qué estan los amigos...?
Tortuga: Si de veras tiene que saberlo, tenga. Pero le advierto que si se mofa...
Aquiles: ¡No me diga que al fin le hicieron una crítica en “Palabras sueltas”!
Tortuga: Si se le puede llamar crítica a eso.
Aquiles: Usted decía el otro día que bastaba una mención. Que así le fuera bien o mal el chiste era el escaparate, la notoriedad, la luz del reflector.
Tortuga: Me fuera bien o mal. Tiene toda la razón. No... no... Eso.
Aquiles: ¿Pues qué dice o qué?
Tortuga: La hija de la portera es mejor crítica de arte.
Aquiles: Estoy seguro de que exagera.
Tortuga: ¡Tiene que haber un juicio de valor! ¡El que sea! ¿A usted le preguntan qué le parece una obra y qué responde? Que es buena o es mala. ¿No?
Aquiles: O regular. Dependiendo, claro. Aunque ya sabe lo que pienso del encono descalificativo.

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EL BUENO, EL MALO Y EL FEO… QUE LLEVAMOS DENTRO

POR KAREN CHACEK

Nada como la escuela para describir lo feo, lo malo… y lo bueno. Porque sí, ni cómo negar que mi nombre figura en la lista de graduados problemáticos, a quienes el colegio nos parecía algo muy similar a lo que Honorata describe en el libro Odio la escuela (Océano Travesía), de Jeanne Willis y Tony Ross: una pesadilla de años, habitada por batracios, que diga maestros, que diga… Pesadilla en la que los patios de juego simulaban pantanos y trampas camufladas, y en ellas se ocultaban por igual piratas, villanos, princesas de cara verde y brujas de calcetas rosadas. A la hora del lunch, las loncheras se abrían para dejar salir toda clase de guisados de caca. En los salones de tortura sucedían infinidad de barbaridades; más de un profesor te cortaba la cabeza si hablabas en voz alta. Y pese a todo, al igual que Honorata, célebre sobreviviente de esa fantasmagoría llamada “escuela”, yo también a veces digo que: la extraño.

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EL BUENO, EL MALO Y EL FEO: PRESENTE, PASADO Y FUTURO

POR ERICK ESTRADA

La enorme conclusión de una de las mejores películas en la historia de la humanidad encerraba a sus tres personajes centrales, el Bueno, el Malo y el Feo, en un círculo de piedras, parte de un cementerio en donde se esconde una gran cantidad de oro, y hace que cada uno apunte con su revólver a otro. El triángulo mortal está envuelto con una banda sonora delirante, casi catastrófica. Las miradas nunca habían importado tanto y el western se veía nutrido de regreso de parte de un género que había sido menospreciado y vilipendiado. El spaghetti western cerraba otro triángulo con ese duelo final en El Bueno, el Malo y el Feo, el de una trilogía cinematográfica que transformaría para siempre, desde 1966, año del estreno de la película, el futuro de sus tres sucios vaqueros.

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EL SER EXCÉNTRICO

POR DIEGO RABASA

“El hombre es un ser excéntrico, tiene demasiado cielo en sí para poder hacerse enteramente mundano, y demasiado mundo para poder hacerse completamente celeste.” Rüdiger Safranski, El mal

Desde las masacres que las potencias europeas llevaron a cabo en los países que colonizaron hasta las recientes guerras en Siria, Iraq, Sudán del Sur, Libia, Gaza o Ucrania, pasando por la Primera Guerra Mundial, el Holocausto, el Gulag, el régimen de los jemeres rojos en Cambodia, las matanzas intencionadas de civiles por parte del ejército norteamericano en Vietnam (My Lai, por ejemplo), el genocidio indonesio durante la Guerra Fría, el armenio perpetrado por el Imperio Otomano, los desaparecidos por las dictaduras sudamericanas o el actual reinado de terror de los cárteles del narcotráfico en nuestro país, el desprecio por la vida humana, la violencia descarnada y el horror forman parte esencial de la historia reciente de nuestro mundo. Esta conducta abyecta y aberrante nos obliga a preguntarnos acerca de los orígenes del mal en nuestra especie. Una vieja pregunta: ¿somos buenos y el entorno nos hace malos o tenemos en el genotipo existencial humano una proclividad hacia la maldad?

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