¿UN LIBROVIAJE O UN VIAJELIBRO?

¿UN LIBROVIAJE O UN VIAJELIBRO?

Viajar y leer tienen tanto en común que a veces ni siquiera distingues qué fue lo que sucedió primero. La cosa se pone aún más enredada cuando al par de actos le da por intercambiar lugares y de pronto hallas libros en los viajes o viajes en los libros y llegas a ese punto en el que viajar y leer ya te parecen lo mismo. El colmo de los colmos es llevarte un libro al viaje y a medio viaje irte de viaje al libro. Aunque esto resulta particularmente útil en los viajes familiares, en los que nada sale como se planea, nadie se pone de acuerdo, parece una tarea imposible hacer felices a todos, pero de alguna manera insólita, al final las cosas se resuelven bien. Y para muestra: Mini va a la playa.

Los viajes en libro no son lo mismo que un vuelo en globo, pero pueden ser mucho más que eso. Funcionan para nutrir la imaginación con figuraciones maravillosas, que luego puedes utilizar en todas esas ocasiones en las que los destinos vacacionales te sorprenden, pero ¡porque no se asemejan en nada a eso que tú esperabas encontrar! Claro que, con un poco de buen humor y un alto grado de miopía, se pueden lograr expediciones asombrosas. En Luisa viaja rapidísimo, a Luisa se le mete en la cabeza ir a visitar a su amigo Fernando, a quien no ha visto en mucho tiempo. Sólo que Fernando es una rata de campo que se fue desde hace meses a vivir a otro país y ella es un topo a la que ninguna aerolínea le vendería un boleto de avión. La solución que se le ocurre a Luisa es enviarse a sí misma por correo… y vaya que así se puede llegar a cualquier parte, incluso a países en los que las alcantarillas del drenaje son canales de agua pura y los basureros paisajes naturales de una belleza formidable, las aeronaves vuelan con motores de aspiradora y las latas de sardinas guardan delicias marinas recién pescadas.

También hay ese otro tipo de viajes para criaturas malcriadas, en los que todo sale tal y como tú lo pides; el secreto está en saber pedir lo que quieres y, sobre todo, en saber bien lo que quieres pedir. Así apareces de pronto sentada en un vagón de tren, volteas a ver a esa persona que con sus lápices de colores inventa el mundo y le pides que te fabrique ropa a la medida, que te dibuje el paisaje que deseas ver por la ventanilla, es más, si le insistes lo suficiente, hasta puedes convencerla de que te invente algún acompañante divertido. La persona que dibuja el mundo siempre te cumple tus caprichos, aunque luego le da por trazarte un par de bromas como le sucede a Johanna, la cerdita que aparece en Johanna en el tren.

Y ya si de lo que se trata es de ponernos muy originales, lo mejor son esos viajes fabulosos que se tienen que realizar a solas, porque a ese destino al que se viaja es un lugar que nadie más conoce ni puede ver. En Perdido y encontrado, un niño recibe en la puerta de su casa la visita inesperada de un pingüino que no habla ni media palabra. El niño se propone ayudarlo a encontrar su camino a casa, pero en el intento termina él por emprender un viaje de ida y vuelta a su propio Polo Sur. Este es el tipo de libroviaje o viajelibro que te lleva al descubrimiento de algo que ni siquiera sospechabas que habita en ti.

Escoge, pues ¿un libroviaje o un viajelibro? Al fin que ambos son garantía. +

POR KAREN CHACEK: Guionista y escritora. Nació en D.F. un sábado de junio. Se acompañó en la infancia de cómics, series de TV y libros de fábulas.

Imagen: Ilustración del libro Perdido y encontrado, de Oliver Jeffers.